Interiorismo

Mucho más que una mesa

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Qué es la Navidad sino una buena reunión en torno a una mesa. La comida de Navidad, la cena de Fin de año, el desayuno de la mañana de Reyes, todas implican comida y por tanto una mesa. Compartir mesa con amigos y familiares es algo ancestral que hacemos desde los anales de la historia, con motivo de celebración, de ofrecimiento y de festejo. Nos gusta sentarnos y hablar mientras comemos platos que con cariño hemos cocinado a fuego lento, pero en Navidad todo es diferente, comemos cantidades ingentes de comida mezclando los tradicionales besugos, cochinillos y “escudellas” con, a menudo fracasadas, innovadoras recetas de internet. Nos bebemos hasta el agua de los floreros para poder aguantar la discusión familiar de turno y a Raphael cantando  el “tamborilero” de fondo. Pero todo ello no impide que no nos esforcemos en hacer de nuestra mesa un reflejo de nosotros y la envolvamos con vajillas, cuberterías, cristalerías y manteles para hacer de esa comida un evento especial. Desde Oblicuo os queremos dar unas cuantas ideas para que vuestra mesa sea digna de ser publicada.

La barroca

Si hay algún momento en el año en el que el exceso está permitido es sin duda estas fiestas. Exceso de comida, de bebida, de brillos y de oro. Si eres de los que “mejor que sobre que no que falte” apúntate al barroquismo y decora tu mesa como si de una reunión imperial se tratara.

Propuesta de Casa de Perrin.

El centro de mesa

Te han dicho que los centros florales acaban de vestir la mesa y le dan un toque de distinción al que no estás dispuesto a renunciar estas navidades. Pero eso de que sólo dure una noche no te acaba de convencer así que te proponemos un centro comestible. Frutas, verduras y plantas que decoren y aromaticen la mesa y además al final de la noche, quien se haya quedado con hambre pueda hincarle el diente.

Propuesta de Riley and Grey.

Los reyes de la fiesta

En toda reunión familiar que se precie está la mesa de los niños, ruidosa y juguetona durante gran parte de la comida. Que sean niños no significa que no merezcan una buena mesa, nada de platos de papel y vasos de plástico por miedo a que los rompan, sí vajillas de colores y candelabros con formas de gominolas que les haga atractivo el arte del comer bien.

Propuesta de Habitat.

La elegancia de lo simple

Muchas veces menos es más y un sencillo centro, un par de candelabros, una bonita vajilla blanca sobre una mesa apenas decorada, aquí hasta prescindimos de mantel, haremos destacar mucho más los colores de la comida, que al fin es lo que cuenta. Decorar sencillamente una mesa sin caer el recargamiento es más difícil de lo que parece y lograrlo es muestra inequívoca de elegancia.

IMAGEN 6Propuesta de Cut & Paste.

 

 

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