Cultura

El Libro de La Selva más real que nunca

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La fuente en la que se basa “El Libro de la Selva” es sobre todo la cinta de animación de 1967 , más que en la recopilación de relatos, publicados bajo el título homónimo en 1894, del escritor británico y Premio Nobel Rudyard Kipling. La primera versión de los años 60, dirigida por Wolfgang Reitherman, fue la primera película estrenada tras la muerte del creador del estudio, Walt Disney, quien ya barajó en un primer momento para este título combinar actores reales con animación.

Disney se adapta a sí mismo, actualizando el estilo y las formas de su clásico de dibujos animados, bajo el patrón Live Action, ahora sí, fusionando actores reales con animación 3D. El estudio abrió la veda de poner al día títulos míticos de su producción en esta modalidad: “Alicia en el País de las Maravillas” (2010, y 1951), “Maléfica” (2014. La Bella Durmiente, 1959) y ahora le toca el turno a “El Libro de la Selva”.

El mayor peso de este remake radica, sobre todo, en el virtuosismo estético y en las nuevas posibilidades que la técnica ofrece. El director Joan Favreau, y el guionista Justin Marks, introducen pocos y sutiles modificaciones con respecto al original, cambiar algo para que el resultado no cambie nada, sin alterar el mensaje metafórico vigente desde el libro en el que se basa. A destacar, la elección del niño que encarna a Mowgli, Neel Sethi, único actor real acompañado de personajes e imágenes creadas por ordenador, de un parecido sorprendente con su predecesor animado.

La música, tan importante en las películas Disney, moderniza a su precedente. John Debney firma en esencia una partitura poco sorprendente con puntos divergentes y convergentes con respecto a la original. Los ecos del pasado no están del todo bien engarzados y la parte más novedosa carece de fuerza por sí misma, moviéndose en todo momento dentro de la prudencia compositiva con algunos momentos ciertamente anodinos. La versión que interpreta Scarlett Johansson de “Trust in me”, ya presente en la banda sonora de la cinta de 1967, es de lo mejor que ahora se nos ofrece, musicalmente hablando, superando la canción preexistente.

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Si bien esta cinta, como película aislada e independiente de otras referencias, funciona de una forma correcta: es un producto bien ejecutado de una factura impecable, en comparación con su precedente actúa en positivo o negativo. “El Libro de la Selva” (2016) entusiasmará a las nuevas generaciones libres de asociaciones previas, o a espectadores que no les gustó la primera versión; el “hermano mayor” ha ganado en músculo, energía y adrenalina. Sin embargo, comparada con la original, es más oscura, su alarde técnico le resta frescura, chispa, humor y algo de locura surreal de su antecedente. Se echa de menos un mayor riesgo en la reactualización del clásico, y citando la famosa canción que Baloo canta en castellano, esta versión “busca lo más vital” en los aspectos formales y no tanto en el fondo.

EL LIBRO DE LA SELVA

Título Original: The Jungle Book.
País: Estados Unidos.
Año: 2016.
Dirección: Jon Favreau.
Guión: Justin Marks, adaptando la novela homónima de Rudyard Kipling.
Fotografía: Bill Pope.
Música: John Debney.
Género: Aventura- Fantástico.
Duración: 105 minutos.
Reparto: Neel Sethi, acompañado de las voces, en la version original en inglés, de: Bill Murray, Ben Kingsley, Idris Elba, Lupita Nyong’o, Scarlett Johansson, Giancarlo Esposito, Christopher Walken y Garry Shandling.

Valoración: ★★★

 

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