Musica

A Beyoncé le dieron limones y ella hizo limonada

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El pasado sábado 23 de abril se publicaba por fin el sexto álbum de estudio de Beyoncé. Tras numerosos rumores acerca de la posible fecha de lanzamiento, tracklists, colaboraciones y sobre la forma en que iba a ser publicado el disco, finalmente salimos de dudas tras la emisión de un corto de 60 minutos estrenado en la cadena de cable HBO.

Tras el visionado de la pieza audiovisual comprobamos que denominarlo corto le viene un poco grande y que al final se trataba de un videoclip de una hora de duración concebido para dar imagen a todas las canciones del disco. Con una estética uniforme y la voz en off de la artista (un poco intensa por momentos) como nexo de unión entre tema y tema, se van hilando las canciones y la reflexión sobre las distintas fases por las que la protagonista atraviesa tras el drama de la infidelidad de su pareja. Esto es lo que Mrs. Carter quiere contar con “LEMONADE”.

El concepto está bien y suma puntos el tratar de dar sentido al conjunto del disco, al por qué de la secuencia de sus canciones y, en definitiva, por tratar de contar una historia en lugar de ser un cúmulo de canciones apelotonadas sin motivo o relación aparente. La ejecución ya es otra cosa, porque a nivel visual (ahora pasaremos a la música), el videoclip de una hora se vuelve un poco monótono y no muestra nada que no hayamos visto antes sobre la cantante: inspiración sureña, la Beyoncé reflexiva, la guerrera, la emotiva, la vengativa, la de andar por casa… Al final se echa de menos un poco más de riesgo y de novedad; que de la misma forma que estamos ante otro notable disco de la diva, otra vez alejado de aquellos primeros álbumes en solitario, no aproveche la ocasión para romper un poco más en lo estético y en la imagen.

Igualmente es recomendable el visionado para todo aquel que quiera encontrar el sentido completo a las canciones contenidas en el disco, a esta especie de vía crucis sentimental que Beyoncé quiere reflejar con “LEMONADE”: amor, infidelidad, desamor, venganza, religión, maternidad o familia son algunos de los temas que se van desgranando a lo largo de un disco que, por otro lado, alimenta los rumores que desde hace tiempo rodeaban al matrimonio Carter.

Musicalmente nos encontramos un LP con una Beyoncé que vuelve a apostar por canciones menos inmediatas que los hits de sus inicios y que por lo tanto, como ya había hecho en “4” y “Beyoncé”, vuelve a acertar al dar rienda suelta a sus inquietudes más alternativas. Por lo tanto es una cuestión de gustos: aquellos que busquéis un “Crazy In Love”, un “Halo” o similares, éste no será uno de vuestros álbumes favoritos de la de Texas. Para aquellos que consideráis que los dos discos antes mencionados son lo mejor de su carrera, bienvenidos a otro largo para disfrutar y redescubrir con cada escucha.

El elenco de colaboradores es numeroso, de lo más variado y acertado en esta ocasión, además de contar con un buen puñado de samples de canciones ajenas que pasan por Led Zeppelin o Animal Collective, por poner un par de ejemplos. Muchas de estas colaboraciones en la composición, producción e interpretación de los temas, suponen los momentos estelares de “LEMONADE”. Así, en la primera parte del disco (que resulta quizá un poco más destartalada) encontramos a James Blake ayudando en la composición de la balada “Pray You Catch Me”, la que pone sobre la mesa la ya mencionada crisis matrimonial. También aparece un Diplo sobrio, controlado y elegante que aporta su toque reggae a la juguetona “Hold Up” (en la que también participa Ezra Koenig) y por otro lado Jack White en “Don’t Hurt Yourself”, optando por un tema más rockero y agresivo. De este cúmulo de estilos inicial destacamos también “Sorry” y sobre todo “6 Inch”, la colaboración con The Weeknd en el que uno de los productores es Boots, aquel que descubrió la cantante para el anterior LP y responsable de muchas de sus joyas. En el mitad del disco encontramos otra vuelta de tuerca estilística en “Daddy Lessons”, en el que una Beyoncé entregada al folk nos deja algo descolocados con sus raíces tejanas.

El disco se completa con una segunda mitad en la que “Love Drought” resulta en mi opinión un poco pasable, pero tras la que llega la mejor parte del disco: La de la catarsis y el punto de inflexión en la historia. “Sandcastles” es “la balada” del conjunto y en ella escuchamos a una Beyoncé al piano y con un control de su voz que ignora el torrente vocal, para dar paso a una voz limpia y rota por momentos. Le sigue a la perfección la breve pero bella “Forward” (escrita e interpretada por la cantante y James Blake); justo después llega “Freedom”, uno de los números más old school en el que Beyoncé pone fin al drama y pide libertad acompañada por un Kendrick Lamar cuya presencia acaba resultando obvia e imprescindible. Casi para terminar está la preciosa “All Night”, canción de reconciliación en la que se justifica cada uno de los casi cinco minutos y medio de duración en los que Diplo vuelve a tomar las riendas de la producción. Para cerrar esta segunda parte y el disco, Beyoncé nos coloca la ya conocida “Formation”, que pone broche final al drama contado con el que es quizá el tema más up-tempo de todo el disco.  

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=LrCHz1gwzTo&w=560&h=315]

 

En definitiva, Beyoncé firma un álbum notable dando continuación a una carrera en especial estado de gracia. Un álbum lleno de canciones que probablemente no sonarán demasiado en las radios pero que a quién le importa cuando hace tanto que la gran mayoría se han rendido a los acuerdos comerciales con las discográficas. Son canciones reposadas y maduras que llegan para contar la historia que los tabloides ansiaban saber y que ella, como jefa que es, ha contando cuándo y cómo ha querido, de la mejor forma que sabe hacerlo: transformando su drama personal en un gran disco y cantándaselo al mundo.

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2 Comments

  • Reply
    André
    abril 26, 2016 at 1:57 pm

    Me ha gustado la crítica, aunque hoy en día que una canción se emita o no en las radios no depende de los alternativas o comerciales que sean sino en el presupuesto invertido en ello.

    • Reply
      Dani Dequidt
      abril 26, 2016 at 9:14 pm

      Gracias por tus comentarios!

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